La psicología lejos del diván

De manera automática, la mayoría de las personas relacionan la psicología con el trabajo clínico e incluso se llegan a escuchar comentarios del estilo “¿eso no es lo de los locos?” No obstante, me gustaría plantearos una cuestión que puede cambiar vuestra forma de entender la psicología.

 

¿Qué pensáis si os digo que mi trabajo trata de ayudar a pequeños superhéroes a sacar el máximo de sí mismos?

 

Os lo explicaré. Como podéis suponer, y seguramente habéis hecho bien, soy psicólogo. Mi campo de acción es el deporte. Trabajo con deportistas y resulta ser una de las profesiones más bonitas que puedes encontrar. Y es cierto que el psicólogo deportivo puede parecer una figura poco habitual, la verdad es que no somos muchos y no todo el mundo nos ve con buenos ojos. Es una realidad con la que tenemos que lidiar y que nos genera un malestar constante. Pero veámoslo con perspectiva. Nadie duda de la importancia de la figura del entrenador en un deporte, ni del preparador físico, ni del médico, ni del fisioterapeuta, ¿Por qué entonces la mayoría duda del psicólogo? Resulta paradójico dadas las muchas razones que se plantean tras un mal rendimiento deportivo: “es que no tienen cabeza”, “eso es falta de concentración”, y otros muchos tantos motivos similares. Y es que no se discute sobre qué aspectos son determinantes en los deportistas: TALENTO, ESTADO FÍSICO Y FORTALEZA MENTAL. De hecho, si os preguntara cuál es la habilidad más importante de un deportista, a pesar de que recibiría multitud de respuestas matizadas, sin duda la más sonada sería “CABEZA”. Parece que lo tenemos claro y aun así la figura del psicólogo sigue siendo víctima de discriminación y prejuicios en el deporte hasta tal punto que algunos deportistas no reconocen trabajar con este profesional por vergüenza y miedo a ser juzgados.

 

Por suerte, poco a poco resulta más común encontrarse a este profesional en el deporte, y no solo en los grandes clubes de élite, si no en pequeños clubes y escuelas de deporte base donde, a mi juicio, el papel del psicólogo resulta más necesario.

 

Somos conscientes de la importancia de la variable psicológica en este contexto, alejemos la psicología del diván y seamos capaces de llevarla a pie de pista. Porque la psicología existe lejos del diván.

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